La expedición de Ramón Freire a Chiloé de 1835

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Fuerte Agüi, escenario de la conspiración.

Consolidada la anexión chilena del archipiélago de Chiloé en enero de 1826, su estratégica ubicación le harían tierra fértil para diversos motines e instancias de rebelión en el tortuoso proceso de organización de la república de Chile.

Uno de los episodios menos conocidos es el de la expedición de Ramón Freire en 1835, quien luego de ser exiliado en Perú, intentaría tomar el control del archipiélago como una primera etapa para derrocar al gobierno conservador de Chile.

Aún no resulta claro la forma en que Freire tuvo éxito en sus gestiones [1], pero lo efectivo fue que recibió dos barcos -el bergantín “Orbegoso” y la fragata “Monteagudo”- por parte de la Confederación Peru-Boliviana, con los que lanzó una frustrada ofensiva por el control del archipiélago en 1835.

Extracto de “La iniciación de la República” de Jorge Basadre [1]:

El “Orbegoso” y la “Monteagudo” tomaron rumbo al norte; pero al llegar a Huacho torcieron al sur. El plan de los expedicionarios consistía en dirigirse a Chiloé, armar aquella provincia, invadir rápidamente el continente desembarcando en el territorio de Valdivia o de Concepción y hacer entonces un llamamiento a todo el país en nombre de la libertad. Navegaron en conserva ambos veleros durante doce días, al cabo de los cuales los separó un temporal; logro la delantera el “Orbegoso” que era más nuevo y apto, llegó a Chile el 2 de agosto, y tomó a poco posesión del castillo de Agui, llave de dicho archipiélago. Pero, en tanto, había ocurrido en la “Monteagudo” una sublevación que dos tripulantes chilenos encabezaron navegando a las alturas de Valparaíso (1° de agosto). Había arribado ya a este puerto la goleta “Flor del Mar”, despachada por el cónsul Lavalle y se estaban tomando medidas de previsión, por lo cual la “Monteagudo” casi fue recibida a cañonazos. Conocida la verdad y premiados los promotores de la deserción, Portales ordenó que la “Monteagudo” se alistase aceleradamente y se dirigiera a Chiloé donde fingiendo no haber cambiado de bandera, debía apresar al confiado Freire y a sus temerarios compañeros de aventura. La celada se realizó con todo éxito y la guarnición del castillo de Agui, compuesta de 100 hombres, abrió la puerta a sus apresadores que no eran más de 40; el “Orbegoso” fue tomado por un bote armado y a poco Freire quedó preso (30 de agosto).

Bibliografía:

  1. Basadre, J. (1929). La iniciación de la república: contribución al estudio de la evolución política y social del Perú (Vol. 1). F. y E. Rosay. Disponible en línea.

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