Biografías: Santiago Barrientos y Alvarado

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Santiago Barrientos y Álvarado (1789, Castro – 1882, Valdivia) fue un soldado realista chilote, célebre en el siglo XIX por escapar de una prisión independentista en 1820 y continuar su carrera militar en la España peninsular, donde llegó a ser condecorado por la Reina Isabel II.

De acuerdo a Gabriel Guarda (1979), Santiago Barrientos nació en Castro el 15 de agosto de 1789, aunque ya de niño se traslada a Osorno, y posteriormente a Valdivia para dedicarse al comercio. En este contexto es testigo del inicio de la guerra de independencia, y se suma a las tropas del Ejército Real bajo el mando del general Antonio Pareja, siendo parte de las unidades que entran a reconquistar la ciudad de Santiago en 1813 y que ponen fin a la Patria Vieja (Guarda, 1979).

Luego de unos pocos años de relativa estabilidad durante la Reconquista, surgen nuevamente los combates por la independencia, y Santiago Barrientos resulta apresado el 4 de febrero de 1817 en un encuentro armado en un lugar denominado Las Hornillas y llevado detenido al centro de prisioneros de Las Bruscas, cerca de la actual ciudad de Buenos Aires. Tras este episodio ve tras las rejas el triunfo independentista en el cono sur, aunque sin cambiar de ideales por ello. Es así que, luego de tres años, en 1820 consigue fugarse a Montevideo, y luego a Rio de Janeiro, donde es asistido en dinero por un ministro español que se encontraba en el lugar, para apoyar su tránsito a la península, donde llega en octubre de ese año (Guarda, 1979).

Asentado en el viejo continente, es partícipe de diversas batallas al interior de la convulsionada España de la década del 20′ y 30′ , siendo transferido posteriormente a la Guardia de Alabarderos del Palacio Real de Madrid en 1839. En esa posición, en 1841 lidera la defensa de Isabel II frente a un intento de secuestro por parte de militares rebeldes, recibiendo por su acción una pensión y una espada con la dedicatoria “Al salvador de su majestad”. En ese episodio también habría estado presente el ex-gobernador chilote Antonio de Quintanilla, quien habría gritado “¡Viva el Chilote Barrientos!” (Guarda, 1979; de la Presa, 1978).

Durante las décadas del 40′ y 50′ participa como coronel español de diversas acciones militares en España, Cuba y Puerto Rico, antes de decidir su retorno a Chile en 1858, a la edad de 69 años. De vuelta en su país, se instala en Valdivia, donde vive de su pensión militar española y se convierte en un personaje conocido en el medio local por su curiosa historia de vida, siendo incluso visitado en 1864 por Cosme Damian Antil, un líder williche chilote que buscó apoyo en el anciano coronel para su plan de entregar Chiloé a las fragatas españolas durante la guerra hispano-sudamericana en curso (Lyttelton Times, 1865).

Finalmente el coronel Barrientos fallece en Valdivia en 1882 a los 93 años de edad, siendo probablemente uno de los últimos sobrevivientes del ejército real del sur de Chile, y en general de las guerras de independencia de comienzos del siglo XIX.

Referencias

  • De la Presa Casanueva, R. (1978). Venida y aporte de los españoles a Chile independiente. Lautaro.
  • Guarda, G. (1979). La sociedad en Chile austral antes de la colonización alemana, 1645-1850. Editorial Andrés Bello.
  • Lyttelton Times, Volume XXIII, Issue 1352, 28 January 1865, Page 5. Disponible aquí.
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