Residencia Jesuita de Chequián

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Ubicada en el extremo sur de la isla de Quinchao, la Residencia Jesuita de Chequián (1709-1753) fue uno de los más importantes asentamientos de la Compañía de Jesús en la zona de Chiloé. Si bien su construcción data de un siglo después de la llega de los primeros misioneros (1609), fue por al menos medio siglo el principal centro de operaciones de los jesuitas en el sur de Chile.

Chiloé desde su primeros poblamientos coloniales se caracterizó por una profunda religiosidad católica, marcada posteriormente por la llegada de los íconos religiosos traídos por los sobrevivientes de la destrucción de Osorno en 1602. Este proceso se complementó a partir de 1609 con la llegada de los primeros jesuitas a la isla: Melchor Venegas y Juan Bautista Ferrufino, quienes arribaron a la zona de Castro para luego comenzar un proceso de evangelización en la entonces aislada isla de Quinchao.

A lo largo del siglo XVII, los jesuitas fueron recibiendo donaciones de tierras por parte de colonos españoles, así como fueron siendo bien recibidos por la población huilliche, quienes veían con gran interés a estos nuevos sacerdotes, debido a su mayor preocupación por los abusos de la encomienda y a sus esfuerzos por enseñar el catolicismo en la propia lengua veliche, respetando la cultura de los habitantes nativos en lugar de la directa imposición de creencias foraneas, que era la práctica habitual para otras congregaciones.

Desde la zona de Quinchao los jesuitas planificaron la evangelización de las islas durante los siglos XVII y XVIII, así como las llamadas Misiones Circulares, que consistían en recorrer toda la Provincia de Chiloé (incluyendo Calbuco y Carelmapu) en dalcas una vez al año para llevar el evangelio a todos sus habitantes. Durante su tiempo de ausencia se instruía a laicos de cada lugar para cumplir el rol de fiscales, tradición aún viva en algunos sectores del Archipiélago.

Los jesuitas chilotes también tuvieron un importante rol en la fundación de la Misión de Nahuel Huapi (1650) en la actual ciudad de Bariloche en Argentina. La ruta utilizada por estos sacerdotes para cruzar la cordillera hasta el día de hoy recibe el nombre de Paso o Ruta de los Jesuitas.

Finalmente en 1709 (algunas fuentes señalan 1702) se termina de construir una residencia jesuita en la zona de Chequián, donde la Compañía de Jesus ya tenía en su poder un territorio de 500 cuadras de extensión. Este centro consistía en una nueva capilla más resistente al clima, así como un hogar donde pudiesen residir los sacerdotes y el fiscal del sector. Para esta época los jesuitas se habían convertido en los mayores poseedores de tierra del Archipiélago de Chiloé y tenían una gran importancia en la vida económica de las islas. A ellos se les atribuye en este periodo la introducción de la yerba mate, conocida en aquella época como “yerba de los jesuitas”, posiblemente gracias a sus vínculos con las comunidades jesuitas de Paraguay.

Pese a la importancia agrícola de Chequián, el paso del tiempo fue haciendo de Achao un lugar más atractivo y cercano para asentarse para muchos jesuitas. En un primer momento la residencia de Chequián volvió a usarse simplemente como capilla rural, para finalmente ser abandonada en 1753 con la fundación oficial de la Villa de Santa María de Achao. Luego de esta fecha la propiedad se destinó exclusivamente a uso agrícola.

En 1767 los jesuitas son expulsados del Imperio español por orden del rey Carlos III, por lo que también se ven obligados a abandonar los territorios chilotes, que por ese entonces dependían del Virreinato del Perú. La formación religiosa de las islas pasa a depender a partir de ese momento de diversas ordenes, principalmente de los franciscanos. Esta expulsión finaliza en 1814 con la restauración a manos de Fernando VII, aunque en territorios antiguamente chilotes los jesuitas recién volverían a tomar un rol relevante a partir de 1859 en el contexto de la colonización alemana de la Provincia de Llanquihue.

Actualmente en Chequián existe una pequeña capilla que evoca la labor realizada por los jesuitas en ese sector en el siglo XVIII, así como una mínima señalética que explica su rol en las misiones de aquella época. La mayor herencia histórica de los jesuitas en la isla de Quinchao se puede encontrar en Achao, donde se encuentra la Iglesia Santa María de Loreto (1740, Patrimonio de la Humanidad), así como la Virgen rescatada de la Misión de Nahuel Huapi en 1718.

El nombre Chequián deriva del mapudungún chedcán, que hace referencia al chercán (Troglodytes aedon), un ave común en la zona.

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Referencias:

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